Este método de sellado (glass-to-metal seal, GTMS) proporciona montajes estancos a prueba de vacío (garantizados usualmente para fugas inferiores a 10-6 mbar l/s), de vidrio con metal, usados para alimentar conductores eléctricos a través de paredes de cápsulas herméticas. El vidrio de sellado actúa como un excelente aislante.
Un cierre típico consiste en un elemento externo de metal, dentro del cual se aloja un elemento preformado de vidrio sinterizado, que a su vez encierra uno o más conductores. El vidrio sella herméticamente y es resistente a la presión, productos químicos y corrosión. El fabricante destaca que el vidrio resiste más al calor y al frío que los plásticos en las mismas aplicaciones. En aplicaciones de automoción se aplica a sensores de presión de combustible o sistemas de frenado.